Entra un paciente. Cuarenta y dos años. Fumador de siete cigarrillos al día. La panorámica muestra pérdida ósea en molares y en los dos incisivos centrales inferiores. Sondaje: tres bolsas de 6 mm y una de 7 mm. Sin movilidad. Con higiene aceptable.
¿Cómo lo escribes en la historia?
Antes habría puesto "periodontitis crónica moderada" y a seguir. Ahora ese diagnóstico no dice nada útil. No dice a qué velocidad está avanzando la enfermedad. No dice si ese fumador va a responder bien a la tartrectomía o si necesita algo más. No dice cuándo volver a verlo.
La clasificación de 2017 obliga a responder esas preguntas.
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No es burocracia. Es tomar una decisión clínica.
El World Workshop de 2017, organizado por la AAP y la EFP, publicó sus consensos en 2018. Lo que produjo fue una clasificación que trabaja con cuatro dimensiones: estadio, grado, extensión y factores modificadores [1, 2].
No para rellenar un campo en el programa. Para que el diagnóstico escrito te obligue a pensar en lo que realmente importa: cuánto daño tiene el periodonto de ese paciente y a qué ritmo lo está perdiendo.
Son dos preguntas distintas. Y su respuesta no es siempre la misma.
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Estadio: el daño acumulado y lo que complica el tratamiento
El estadio va del I al IV. No es solo un número de la profundidad de sondaje: integra pérdida de inserción clínica, pérdida ósea radiográfica, número de dientes perdidos por periodontitis, furcas, movilidad, colapso oclusal, migración dentaria.
Lo que cambia con la práctica es aprender a no asignar el estadio por un solo dato. He visto pacientes con bolsas de 7 mm en estadio II porque el patrón de pérdida ósea era horizontal, lento y sin complejidad de manejo. Y pacientes con 5 mm en estadio III porque la furca clase II en el segundo molar inferior ya limitaba el pronóstico.
La guía EFP S3 para estadios I-III [3] propone un abordaje por pasos: control de biofilm y riesgo, instrumentación subgingival, reevaluación obligatoria antes de decidir cirugía. Para estadio IV [4], el componente interdisciplinar entra en la ecuación: ortodoncia, ferulización, prótesis o implantes, pero siempre con la enfermedad inflamatoria bajo control antes de cualquier rehabilitación.
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Grado: la velocidad y el riesgo de progresión
El grado A, B o C es la dimensión que más se infrautiliza en la consulta.
La forma más robusta de asignarlo es comparar radiografías previas para medir la pérdida ósea en el tiempo. Cuando no existen, se puede usar la relación entre pérdida ósea y edad del paciente como estimador.
Lo que la evidencia deja claro es que tabaco y diabetes son los dos modificadores con mayor peso demostrado [7, 8]. Si el paciente fuma diez o más cigarrillos al día, o si tiene diabetes con HbA1c por encima de 7,0, el grado mínimo es C. No como castigo: como reconocimiento de que la biología de esos pacientes cambia la respuesta al tratamiento y la velocidad de progresión.
Esto tiene implicaciones directas en cómo hablas con el paciente. No es lo mismo decirle a alguien "tiene usted las encías mal" que explicarle "su enfermedad periodontal tiene un riesgo alto de seguir avanzando, y el tabaco es el principal factor que puedo ofrecerle como diana".
La literatura reciente sobre modificadores de grado señala que hay factores emergentes —obesidad, estrés, marcadores inflamatorios sistémicos— con peso clínico creciente, aunque su integración formal en la clasificación todavía no tiene el nivel de evidencia del tabaco y la diabetes [6].
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Extensión: no olvides escribirla
Localizada si afecta a menos del 30% de los dientes. Generalizada si afecta al 30% o más. Patrón molar-incisivo cuando corresponde.
Este dato se pierde con frecuencia en la historia clínica. Y su ausencia hace que dos diagnósticos que suenan igual sean casos completamente distintos: una periodontitis estadio III localizada en molares es muy diferente a una periodontitis estadio III generalizada con necesidades restauradoras múltiples.
Un estudio de implementación con más de 4.900 pacientes en práctica real [7] mostró que reclasificar los casos antiguos con la nueva nomenclatura es posible, pero que la falta de registros completos —especialmente la ausencia de radiografías comparables y la documentación de pérdidas dentarias por causa periodontal— limita la precisión del estadio y el grado.
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Cómo lo aplicamos en consulta
El diagnóstico debería redactarse completo. Por ejemplo: periodontitis estadio III, grado C, generalizada, en paciente fumador activo con HbA1c de 8,2.
Eso obliga a hacer cosas concretas: intervalo de mantenimiento acortado, derivación si procede a medicina de familia para control metabólico, consejo de deshabituación tabáquica registrado en la historia, y plan de reevaluación con fecha.
En Ocean Clinik Tenerife Sur aplicamos este esquema diagnóstico en todos los pacientes con enfermedad periodontal documentada. Nos ha ayudado a no dar el alta periodontal hasta confirmar que la reevaluación postratamiento muestra el resultado esperado, y a comunicar el caso con más precisión cuando hay tratamiento multidisciplinar implicado.
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Lo que no debe hacer este diagnóstico
No justifica tratamientos invasivos de forma automática. Un estadio IV no es una indicación quirúrgica por sí sola. La indicación depende de la respuesta a la terapia inicial, la profundidad residual, la anatomía, el pronóstico dentario, la higiene y los objetivos del paciente.
Y tampoco debe convertirse en una etiqueta fija. El estadio puede revisarse si aparecen datos previos que cambian la lectura, si se confirman pérdidas dentarias atribuibles a periodontitis que no estaban documentadas, o si cambian los factores de riesgo del paciente.
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Fuentes
1. Papapanou PN, Sanz M, Buduneli N, et al. *Periodontitis: Consensus report of workgroup 2 of the 2017 World Workshop on the Classification of Periodontal and Peri-Implant Diseases and Conditions.* Journal of Periodontology. 2018;89(Suppl 1):S173–S182. DOI: 10.1002/JPER.17-0721
2. Tonetti MS, Greenwell H, Kornman KS. *Staging and grading of periodontitis: Framework and proposal of a new classification and case definition.* Journal of Periodontology. 2018;89(Suppl 1):S159–S172. DOI: 10.1002/JPER.18-0006
3. Sanz M, Herrera D, Kebschull M, et al. *Treatment of stage I–III periodontitis: The EFP S3 level clinical practice guideline.* Journal of Clinical Periodontology. 2020;47(Suppl 22):4–60. DOI: 10.1111/jcpe.13290
4. Herrera D, Sanz M, Kebschull M, et al. *Treatment of stage IV periodontitis: The EFP S3 level clinical practice guideline.* Journal of Clinical Periodontology. 2022;49(Suppl 24):4–71. DOI: 10.1111/jcpe.13639
5. Raza M, Abud DG, Wang J, Shariff JA. *Ease and practicability of the 2017 classification of periodontal diseases and conditions: a study of dental electronic health records.* BMC Oral Health. 2024;24:621. DOI: 10.1186/s12903-024-04385-5
6. Saleh O, Abdulmunim A, Aboushakra I, et al. *Periodontitis: Grade Modifiers Revisited.* Oral Diseases. 2025;31(6):1637–1646. DOI: 10.1111/odi.15297
7. Salinas TJ, Kuttler S, Narvaez D, et al. *Clinical Incorporation of the 2017 Classification of Periodontal Diseased Conditions: Part I — Diagnosis of Periodontitis Involving Data From 4,993 Patients.* Journal of Periodontology. 2024;95(8). PMC11284269
8. Hach M, Khzam N, Bouziane A, et al. *Status of Tobacco Smoking and Diabetes with Periodontal Disease.* PMC. 2022. PMC8959339