La pregunta no es si el escáner es moderno

En consulta el escáner intraoral suele impresionar al paciente porque elimina la cubeta, enseña la boca en pantalla y permite repetir una zona sin empezar de cero. Pero esa no es la pregunta importante.

La pregunta importante es otra: cuándo ese archivo digital representa la boca con suficiente fidelidad para tomar decisiones clínicas y cuándo necesita verificación, apoyo convencional o directamente otra técnica.

Un escaneo puede verse limpio y aun así contener errores. Puede haber zonas interpoladas por el software, márgenes subgingivales mal capturados, saliva en el campo, distorsión acumulada en un barrido largo o un registro de mordida que no reproduce bien la relación real. La odontología digital no elimina el criterio clínico; lo hace más visible.

En qué evidencia nos apoyamos

Para revisar este tema hemos contrastado revisiones sistemáticas, metaanálisis y estudios clínicos publicados entre 2023 y 2025 sobre precisión de escáneres intraorales, impresiones digitales en implantes, arcadas completas, prótesis fija y registro oclusal virtual.

El punto común de la literatura es claro: el escáner intraoral ya tiene indicaciones maduras, pero no funciona igual en todos los escenarios. No es lo mismo una incrustación, una corona unitaria o un puente corto que una rehabilitación completa sobre implantes o una arcada edéntula con pocos puntos anatómicos de referencia.

También conviene distinguir dos palabras que se mezclan demasiado: veracidad y precisión. La veracidad mide cuánto se acerca el modelo digital a la situación real. La precisión mide cuánto se repite el resultado cuando el mismo caso se escanea varias veces. Para fabricar bien hacen falta ambas.

Donde suele aportar más valor

El escáner intraoral encaja especialmente bien en restauraciones unitarias, tramos cortos, ortodoncia, férulas, documentación clínica, comunicación con laboratorio y seguimiento de cambios. En esos casos el campo es limitado, hay referencias anatómicas suficientes y el operador puede revisar la captura antes de cerrar el caso.

La ventaja no es solo comodidad. El clínico puede comprobar en pantalla si falta información, si el margen está visible, si hay una zona contaminada por saliva o si la reducción dentaria necesita corregirse antes de enviar el archivo al laboratorio. Eso reduce errores que antes se descubrían tarde: al vaciar un modelo, al probar una estructura o al recibir una restauración que no ajusta.

La revisión paraguas de Kaitatzidou y colaboradores, publicada en Journal of Prosthetic Dentistry, encontró que para coronas y prótesis parciales fijas no aparecían diferencias significativas entre escaneado digital e impresión convencional en ajuste marginal e interno. Ese dato respalda su uso en prótesis fija seleccionada, pero no autoriza a convertirlo en respuesta universal.

Donde hay que ser más cuidadoso

La arcada completa cambia la dificultad. A medida que el escáner avanza, el software une imágenes sucesivas. Ese proceso, conocido como stitching, puede acumular pequeñas desviaciones. En una preparación corta el error puede ser irrelevante; en una rehabilitación extensa puede condicionar el ajuste.

La revisión sistemática con metaanálisis en red de Vitai et al. mostró que la precisión en arcada completa varía según el escenario: arcadas dentadas, edéntulas, parcialmente edéntulas con implantes o completamente edéntulas con implantes no ofrecen la misma dificultad. También hay diferencias entre dispositivos. Dicho de forma práctica: no basta con decir "tenemos escáner"; hay que saber para qué casos está validado el protocolo de la clínica.

En implantes, el reto es todavía más delicado. No se registra un diente, sino la posición tridimensional de un scan body que debe trasladar la posición del implante a la restauración. La revisión in vivo de Ma et al. encontró resultados clínicos favorables y menor tiempo de procedimiento en algunos flujos digitales, pero también advierte que la exactitud depende mucho de la estrategia de escaneado y que la evidencia debe interpretarse con cautela.

El operador sigue importando

Un escáner no compensa una mala técnica. Campo húmedo, sangrado, lengua, mejillas, reflejos metálicos, márgenes profundos, scan bodies mal asentados o una ruta de escaneado improvisada pueden convertir un buen dispositivo en un mal registro.

Por eso la digitalización no debería implantarse como compra de tecnología, sino como protocolo. Antes de enviar un caso hay que revisar: margen visible, campo seco, continuidad del modelo, contactos proximales, registro de mordida, asentamiento de scan bodies, zonas sin información y coherencia entre lo que muestra la pantalla y lo que se ha visto clínicamente.

En arcadas edéntulas completas la cautela debe ser mayor. La revisión de Srivastava et al. subraya que la mucosa ofrece menos referencias estables y que zonas como el sellado periférico o el paladar blando pueden mostrar discrepancias importantes. En esos pacientes, el flujo digital puede ayudar, pero muchas veces necesita prótesis existente, referencias auxiliares, impresión convencional o una estrategia híbrida.

Oclusión digital: útil, pero no mágica

El registro interoclusal digital agiliza mucho el trabajo, especialmente en pacientes dentados o parcialmente edéntulos. El metaanálisis de Morsy y El Kateb encontró precisión aceptable para articulación estática en esos escenarios.

Pero la mordida no vive solo en un archivo. Movilidad dental, dolor, prótesis antiguas, interferencias, bruxismo, cambios posturales mandibulares o diferencias entre máxima intercuspidación y relación céntrica pueden exigir registros complementarios y ajuste clínico. El escáner ayuda a medir, pero no sustituye la exploración.

Lectura clínica

El escáner intraoral es una herramienta sólida cuando el caso está bien indicado: coronas unitarias, incrustaciones, carillas seleccionadas, puentes cortos, férulas, ortodoncia, documentación y comunicación con laboratorio. Ahí aporta eficiencia, trazabilidad y capacidad de control inmediato.

En cambio, conviene ser prudente en rehabilitaciones completas, múltiples implantes, márgenes subgingivales difíciles, arcadas edéntulas y escenarios con tejidos móviles o pocas referencias anatómicas. En esos casos no se trata de renunciar al digital, sino de añadir verificación: pruebas de pasividad, registros auxiliares, impresión convencional, fotogrametría o flujo híbrido según el caso.

La conclusión no es "digital sí" o "digital no". La conclusión es más exigente: usar el escáner donde mejora el resultado y reconocer sus límites donde el caso puede penalizar el ajuste.

Fuentes consultadas

1. Vitai V, Németh A, Sólyom E, et al. Evaluation of the accuracy of intraoral scanners for complete-arch scanning: a systematic review and network meta-analysis. Journal of Dentistry. 2023;137:104636. DOI: 10.1016/j.jdent.2023.104636. https://doi.org/10.1016/j.jdent.2023.104636

2. Ma J, Zhang B, Song H, Wu D, Song T. Accuracy of digital implant impressions obtained using intraoral scanners: a systematic review and meta-analysis of in vivo studies. International Journal of Implant Dentistry. 2023;9:48. DOI: 10.1186/s40729-023-00517-8. https://doi.org/10.1186/s40729-023-00517-8

3. Kaitatzidou A, Chalazoniti A, Faggion CM Jr, et al. Digital scans versus conventional impressions in fixed prosthodontics: an overview of systematic reviews. Journal of Prosthetic Dentistry. 2025;134(6):2156-2164. DOI: 10.1016/j.prosdent.2024.11.002. https://doi.org/10.1016/j.prosdent.2024.11.002

4. Morsy N, El Kateb M. Accuracy of intraoral scanners for static virtual articulation: a systematic review and meta-analysis of multiple outcomes. Journal of Prosthetic Dentistry. 2024;132(3):546-552. DOI: 10.1016/j.prosdent.2022.09.005. https://doi.org/10.1016/j.prosdent.2022.09.005

5. Srivastava G, Padhiary SK, Mohanty N, Molinero-Mourelle P, Chebib N. Accuracy of Intraoral Scanner for Recording Completely Edentulous Arches: A Systematic Review. Dentistry Journal. 2023;11(10):241. DOI: 10.3390/dj11100241. https://doi.org/10.3390/dj11100241